jueves, 5 de diciembre de 2013

Ayer deseo, hoy realidad - El Chela

La presente nota basada en datos reales y un arduo trabajo de investigación, tiene como principal objetivo generar la toma de conciencia por parte de la comunidad magiquera argentina con respecto al futuro próximo #gpba.


Durante la década de los 90, jugar Magic en Argentina resultó barato y accesible para cualquier adolescente o joven de clase media, media alta, alta. El peso estaba sostenido, atado al dólar, un peso un dólar. Era ley, literalmente era una ley, lo que sucediera a nuestro alrededor no importaba. El juego fluía y el boom empezaba.

El crecimiento del juego se sostuvo de manera constante hasta el año 2001. Diciembre de ese año marcó un antes y un después en la historia de nuestro país. En pocas palabras, lo que sucedió fue: se destapó la olla y el país exploto. Desempleo del 50%, retención de los ahorros de la gente, devaluación sin previa planificación y, entre otras cosas, el juego salió perjudicado. Muchos jugadores largaron y vendieron todas sus pertenencias (cartas) ya que se había hecho excesivamente costoso adquirirlas en un contexto y una Argentina totalmente deteriorada. Cartas Eternal emigraron a otro país, sus dueños buscando dolares u otra moneda extranjera.

A partir del 2003 y junto con un crecimiento significativo a nivel nacional y un aumento de las fuentes de trabajo y el ingreso por capita, la cantidad de jugadores en la escena de Magic Argentina, comenzó a aumentar considerablemente y a reflotar frente a lo sucedido en aquel pasado destructivo para la comunidad.

Al analizar objetiva y detenidamente la historia del Magic nacional, creo que el periodo 2001-2005 será considerado dentro de muchos años como la “edad oscura”. No por las cartas o las ediciones jugadas durante ese periodo, si no, por la escasa competitividad y el poco caudal de jugadores activos.

En el año 2008 se jugó el Grand Prix Buenos Aires en el que participaron 578 personas. Según fuentes informativas, lo más trascendente de aquel evento es que el Marce Orsomarso, un gran jugador argentino, hizo un decoroso 2-7 . En mi opinión, la cantidad de jugadores fue reducida y no se acerca a las expectativas que desde MTG MULLIGAN nos proponemos. Claramente, eran otras épocas; un buen número para aquel entonces; hoy aspiramos a otra cosa.

Luego del breve recorrido por lo que fue el peor y el, hasta ahora, mejor momento del Magic argentino en cuanto a capacidad de consumo del producto (post 2001) y grado de competitividad en los torneos jugados, se intentará cumplir con el objetivo de esta nota, es decir, que la comunidad se de cuenta lo que estamos por vivir como jugadores. Cuando jueguen el open de diciembre o el que se venga previo a #gpba, piensen que se están preparando. Sobretodo aquellos que no juegan habitualmente torneos competitivos, háganlo.

Piensen en los jugadores que lastimosamente dejamos de jugar durante 10 años o más y que por fortuna volvimos a este juego justo en el mejor momento del mismo. Más allá de que les guste o no el formato, háganse a un lado de los prejuicios y pónganse a jugar Standard, lo lindo es jugar torneos grandes, competir. Hoy en día hay muchos mazos baratos con los que pueden tener buenos resultados.

En el mundo en que vivimos el futuro es incierto, apenas sabemos lo que puede suceder mañana. De jugador a jugador, les recomiendo, hagan lo posible por jugar el #gpba. No sabemos si va a ser el último, o si a partir de ahora vaya a haber uno por año. Lo que si se, es que lo que vamos a vivir hace un tiempo era solo un anhelo y en marzo se concreta.

#gpba

Ayer deseo, hoy realidad.

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