"At his side, humble beasts become weapons more deadly than sharpened steel"
Esa frase reza el flavor text de la carta que inmortaliza al entrevistado del día de hoy. Y bien podría tallarse en la piedra de su epitafio, ya que mucha justicia le hace a un jugador que se ha hecho un nombre en el circuito con resultados arrolladores, siempre bajo la sobria ala de la humildad. Mediante la gesta que se ha construido a partir de la relación de dos hermanos, el apellido Ruel se ha ganado un lugar en la marquesina de la posteridad.
Hoy nos sentamos con Antoine. Sus opiniones, relatos, y memorias, son parada obligada para aquellos que viajamos a través de la historia de Magic: el Encuentro.
Antoine Ruel, le joueur
Por Sebastián Bronico
Francia es un país muy particular. En primera instancia, porque tiene franceses. Y en segunda instancia porque los franceses hacen todo lo posible para que todo lo que hagan sea demasiado francés. Uno puede confundirse el cine norteamericano con el soviético, como un espíritu crítico que se puede marcar al ver 2001: A Space Odyssey y Solaris, pero no se puede confundir el cine francés con ningún otro. Viendo Alphaville se puede probar empíricamente la afirmación. Podemos ver similitudes entre el arte Austríaco con el Alemán, o entre el arte Griego y el Romano cuando caemos en el Clasicismo; pero cuando pasamos revista por el arte francés no queda duda de que es francés (nótese la cantidad de atorrantas y psicotrópicos que se representa en los lienzos). Sin ir más lejos, ni más complejo, en el queridísimo fóbal se puede ver ese sello distintivo, pasando revista por magnánimos como Zinedine Zidane, Eric Cantoná o Thierry Henry como los "distintos" de equipos fantásticos, entre jugadores fantásticos. Con las cartitas, esta premisa también se cumple: los franceses juegan, y juegan bien. Demasiado bien. Con un estilo único que los lleva a ocupar cuatro asientos en el Magic Hall of Fame, siguen pateando tableros y tirando rabonas al ángulo. Hoy, asiduo y fiel lector, te vas a empachar de gusto con uno de ellos.
Con la diez en la espalda sale a la cancha... ¡Antoine Ruel! (papelitos, ovación, mujeres llorando)
Sebastián Bronico: Salud, Antoine de los Ruel, ¿Cómo estás? ¿Cómo te trata la vida, ahora que le diste un respiro a los cartones?
Antoine Ruel: Estoy bien, muy bien; y me parece ésta una introducción interesante, ante la cuál no sé realmente cómo debería reaccionar.
Desde mi punto de vista personal, los franceses somos gente definitivamente normal, sin mencionar que tenemos a las mujeres más lindas del Mundo, somos extremadamente habilidosos, tenemos la mejor comida que existe, somos excepcionalmente inteligentes, vamos a la panadería tres veces al día, nos llevamos la Copa del Mundo en el ´98, somos particularmente humildes y tenemos la Torre Eiffel.
Debo decir, también, que no he visto “Alphaville“, y tampoco “2001: A Space Odyssey”; que en realidad nunca me importó un carajo el arte (y desconozco el significado de "psicotrópicos"); que no nos tenemos que olvidar que Zidane casi yerra el penal en la final de la Copa del Mundo del 2006 tratando de hacer la “Gran Panenka” y que luego fue expulsado por agredir a Materazzi; que Henry nos clasificó a la Euro Copa demostrando un soberbio “control manual” sobre la pelota, ligando el mote de “The Cheat” por los ingleses; que Cantoná ahora se dedica al a poesía y a la actuación, así como antes se dedicaba a clavarle patadas voladoras a los espectadores; y por último, que los otros tres franceses que están en el Hall of Fame son horribles jugadores comparados conmigo, y de ninguna manera quiero que me asocien con esos nombres (se ríe).
SB: Empecemos por el principio, Antoine. Vayamos al principio de la odisea lúdica, a ese momento único en el cuál conociste las cartitas ¿Cómo llegaste a ellas? ¿Cómo fueron tus primeros pasos en este maravilloso juego?
AR: Mis padres siempre estuvieron asociados a los juegos. Con mi padre jugábamos constantemente a diversos juegos de mesa, y recuerdo que mi madre jugaba bridge dos o tres veces por semana cuando yo era pequeño. A fines de los ´90 asistí a un campamento informático en los Estados Unidos donde todos los muchachos estaban jugando al mismo juego: Magic the Gathering, pero mi inglés era demasiado malo como para intentar entender algo al respecto. Estando ya de regreso en Francia, me encuentro con un amigo que había comprado “sobrecitos” de un “juego raro” y estaba juntando gente para poder investigar en conjunto y ayudarlo a entender las reglas. Teniendo en cuenta el antecedente de los Estados Unidos sobre lo bueno que estaba el juego, le di una chance. Y esa coincidencia cambió mi vida. Desde ese momento nunca lo abandoné, y me involucré cada vez más con el juego. Esto se ha debido en parte a mi rivalidad con mi hermano Olivier (sonríe), y en parte a la arenga de nuestros padres.
SB: Es difícil separar tu camino del de tu hermano Olivier, ya que tu primer hit en el circuito profesional fue también su hit, al llevarse el primer lugar en el Grand Prix Cannes con su team Black Ops; y desde entonces han ido codo a codo en sus carreras. Es por esto que tendremos que incluirlo en estas primeras notas introductorias, y te pregunto ¿Cómo fue que te fuiste adaptando al circuito profesional? Pasar de ser un jugador casual, a uno competitivo lleva tiempo y trabajo ¿Se fomentaron entre hermanos para hacerlo?
AR: Olivier jugó un papel tan fundamental en mi “carrera” que lo mencioné antes de que me lo preguntaras (se ríe). Yo creo que uno no puede llegar a ser realmente bueno jugando Magic si no tiene una rivalidad especial con alguien con quien practiques frecuentemente. Éste fue el caso con Oli. Cuando ambos empezamos a jugar, tuvimos que aprender las reglas desde el librito que venía dentro de los starter packs, los cuáles eran bastante grandes en su contenido, a pesar de su reducido tamaño, y, para peor, solo se editaban en inglés. Habremos jugado con nuestras propias y atroces reglas por más de un año (el jugar sin mantenimiento, por ejemplo, ya que lo considerábamos demasiado complicado y nuestros mejores monstruos como perdían así sus drawbacks), y cambiábamos nuestras y por cuando nos juntábamos con otros jugadores; hasta que uno de ellos fue lo suficientemente amable como para enseñarnos de qué se trataba realmente el juego, sus reglas y su valor. Esa persona nos contó sobre los torneos que se llevaban a cabo en París y como amábamos todo lo que sea competitivo, nos interiorizamos de inmediato. Como en ese momento todavía no era tan masiva la expansión de internet, los jugadores más involucionados tenían que mejorar a través de un largo y arduo camino de trabajo personal. No se podía encontrar listas de mazos en línea, y había que diseñar los propios para jugar. Al no haber Magic Online, solo un grupo muy reducido de jugadores podía testear periódicamente contra oponentes competentes. Un buen día se inauguró un centro de juegos en París, y esto nos ofreció la posibilidad de jugar al menos dos drafts semanales y algunos torneos construidos contra los mejores jugadores franceses. Nuestro grupo de amigos aprendió de los mejores, jugando la mayor cantidad de Pro Tour Qualifiers y Grand Prixes posibles, por lo que todos ingresamos en el Pro Tour más o menos al mismo tiempo: Nassif, Canu, Meraghni, Jeudon, y nosotros los Ruel junto a otros tantos grandes. Desde entonces, perpetuamos la tradición francesa del Pro Tour.
SB: Una vez encarado el juego desde una perspectiva más profesional, los métodos de preparación y los compañeros deben estar a la altura ¿De qué manera te preparabas para cada torneo? ¿Con quiénes te juntabas a testear, y cuáles eran sus métodos? ¿Cómo se origina el Team Black Ops?
AR: Desde una perspectiva puramente profesional, siempre he creído que cualquiera puede tener algo para ofrecerme, incluyendo al peor jugador que pudiera haber en el circuito. Es un error de muchos jugadores arrogantes el despreciar gente por considerarlos “inferiores”, cuando puede suceder que tengan alguna idea interesante o productiva.
Mi principal requerimiento a la hora de testear para algún evento premier ha sido siempre estrechar la cantidad de gente con la que me voy a sentar a trabajar. Si Magic es mi trabajo y por ello le adjudico cientos de horas semanales, no quiero compartir los resultados de este proceso con demasiada gente ya que no todas pueden tener el mismo nivel de compromiso que tengo yo. Esto ha producido situaciones tensas más de una vez con grandes amigos al negarme a incluirlos en el grupo de testeo por considerar que no estaban tan interiorizados como yo lo estaría.
Acerca de los métodos… (se toma una pausa)... es medio berreta (traducción sic) ponerlo así, pero para no faltar a la verdad, todas las personas con las que testeé han tenido sus propios métodos, por lo cuál todos terminaban haciendo lo que querían, incluyendo la estructura misma de los juegos de testeo.
Estos son algunos que suelen darse:
- Setear un número stándard de mulligans (6/5/4).
Yo suelo poner el standard de mulligans gratis hasta seis en el caso de screw o flood, pero lo bajo en el caso de que se esté buscando cartas específicas mediante mulligans agresivos.
- Saber el mazo que juega el oponente del testeo.
Personalmente prefiero tener los mazos armados y rotarlos aleatoriamente para no saber contra qué estoy jugando, y así no condicionar el keep de mi mano inicial con la información previa.
- Saber la lista de mazo exacta de tu oponente de testeo.
Esto importa mucho en el caso de testeo con mazos que estén fuera del metagame, contra los mazos del metagame. Se podría ganar entre un 10% y un 20% más de juegos a partir del hecho de que tu oponente no tiene idea de qué es lo que estás jugando, mientras que vos sí sabés qué esperar de una lista popular. Es muy difícil el jugar mal cuando ya sabés qué es lo que juega el contrario, y cometer errores intencionales nunca puede ser una cosa buena (se ríe).
Estas son solo algunas de las muchas posibilidades a tener en cuanta para testear en grupo. Lo único necesario es que todos estén de acuerdo en llevar adelante las sesiones bajo las mismas reglas.
Ahora refiriéndome a los equipos de testeo, los muchachos de Black Ops (Florent Jeudon, mi hermano Olivier y yo) nos llamábamos originalmente Team Phenomene J, pero la casa de juegos que nos sponsoreaba tuvo que cerrar poco tiempo después. Es justo después de esto que adoptamos el nombre de Black Ops, hasta que la revista que nos sostenía se declaró en bancarrota menos de un año después. Después de un tiempo, vestí la camiseta de Level Up cuando gané el Pro Tour Los Angeles, pero la revista de mi hermano de donde salía la movida se vio obligada a cerrar tiempo después. Ahora visto remeras de watchdamatch.com, y, sorprendentemente, al sitio francés parece irle bastante bien.
SB: ¿Qué fue lo que te hizo evolucionar como jugador en esa etapa de transición?
AR: El trabajo en primera instancia, un grupo sólido de testeo lleno de amigos y, obviamente, tener la suerte necesaria en los momentos indicados. Franck Canu, por ejemplo, fue uno de los mejores jugadores del Mundo, así como un eximio diseñador, pero no tuvo la suficiente suerte al momento de jugar por el dinero. Si así hubiese sido, seguramente sería él a quien estuvieras entrevistando hoy. Hay rondas que simplemente tenés que ganar. Yo gané muchas más de esas rondas que Canu, debido en gran parte a la suerte.
SB: Tu primer logro personal no se hizo esperar mucho desde el exitoso debut en Cannes, ya que poco tiempo después levantaste la copa en el Grand Prix Porto del 2000, derrotando a tu hermano en la final. Este detalle especial habrá sumado, sin duda, una carga extra de emoción al suceso ¿Cómo describirías el momento?
AR: INCÓMODO. Definitivamente incómodo. El Top 8 fue vía Rochester Draft, y Oli estaba a mi derecha. Éramos realmente buenos al draftear en equipo en este formato, ya que sabíamos a la perfección cuáles asociaciones de colores eran las mejores ante cada arquetipo. Básicamente hicimos un drafteo en equipo en absoluto silencio en contra del resto de la mesa, sabiendo que ganaríamos cómodos los cuartos de final y estaríamos a un solo match de distancia de lo que sería la meta definitiva de nuestra carrera como jugadores de Magic: enfrentarnos en la final de un gran evento premier. Las cosas funcionaron como las predijimos, exceptuando el hecho de que habíamos constatado que si nos encontrábamos en la final, el mazo de Oli se iba a comer al mío tranquilamente. Digamos que Oli se irritó bastante cuando empecé a llevármelo por delante, y no pude evitar el pensar “le estoy robando la gloria a mi hermano menor, soy de cuarta” (traducción sic). Fue un momento de intensa felicidad, pero ligeramente mellada al no poder compartir mi alegría con mi hermano tanto como me hubiese gustado.
SB: Antoine Ruel, ¿Es un jugador de Construido o es un jugador de Limitado? ¿Cuál formato te gusta más, y en cuál creés que te manejás mejor?
AR: Me gusta cualquier formato en el cuál pueda disfrutar del juego. En Limitado me gusta cuando puedo armar algo con onda, en Construido cuando los juegos se ponen interesantes y el metagame me da lugar para poder diseñar algo diferente.
SB: En una entrevista anterior le pregunté a Jon Finkel acerca de su legendaria jugada del ajusticiando al de Benjamin Caumes, bluffeando una respuesta al anunciado ; ya que esa clase de jugadas son las que definen la visión y la clase de un jugador distinto. Vos tenés una jugada no menos legendaria, y que es al día de hoy un punto de referencia a la hora de hablar de bluff: tu retrasado en la partida contra Kenji Tsumura (Antoine había jugado una , a la cuál Kenji respondió con un . Si bien Antoine tenía Force Spike en la mano para forzar su Duress y toquetear la mano del oponente, decidió dejarlo pasar. Kenji entendió que la mano de Antoine carecía de respuestas, por lo que jugó un en su turno. El bluff del francés funcionó, y ahí la Force Spike hizo su trabajo). Esa magistral jugada es la prueba empírica de un entendimiento extraordinario del juego, y de una proyección estratégica sobresaliente ¿Qué creés que es lo que te permite entender el juego de esta manera?
AR: Para ser honesto, siempre creí que esa jugada estuvo sobrevaluada. El match up se determinaba poniendo un Psychatog en mesa, de manera que si hubiera jugado el Force Spike antes, y él hubiera resuelto el Tog, seguramente hubiera perdido esa partida. Es tan simple como eso. De hecho, lo correcto hubiera sido dejar los Spike afuera luego de sidebordear, pero estaba muy seguro de poder darles un correcto uso en el juego. Si Kenji no hubiera tenido la criatura en mano ese turno, seguramente hubiera contrarrestado cualquier otra cosa que hubiese jugado.
SB: Sos uno de los pocos que tuvieron el honor de ganar un Invitacional; y ese torneo particular tiene el aún más particular premio de diseñar tu propia carta. El sueño de todo muchacho que alguna vez haya sostenido una cartita en sus manos. Para vos ¿Qué fue más satisfactorio en realidad, ganar ese torneo o diseñar la carta?
AR: El calificar para ese evento ya fue todo un suceso, ya que solo podías ingresar mediante una votación llevada adelante por los mejores jugadores del circuito. La llave para entrar fueron los votos de los jueces (también votaban, por cierto), y sé que no me va a alcanzar la vida para terminar de agradecerles. El evento transcurrió de una manera muy amena ya que la mayoría de los jugadores ya nos conocíamos y los formatos eran divertidos, como Auction Draft donde nos pasaban listas muy extrañas de mazos, acompañadas por avatares que determinaban con cuántas cartas y con cuántas vidas comenzábamos a jugar. Como no había dinero en la contienda, la presión se reducía notablemente.
La posibilidad de crear una carta propia fue una oportunidad única de dejar mi impronta en este juego que tanto amo y al cuál le dediqué mi vida. El sentimiento exacto es difícil de describir, pero puedo decir que fue todo un honor.
Originalmente había pedido una criatura verde que buscara dos 1-Drops en el mazo. Con tal de verlo llevado a cabo incluso llegué a proponer la carta como una 0/1 por coste 1GG. Me contestaron secamente “Vemos qué podemos hacer”. Algunos meses después me encuentro cara a cara con el por vez primera y casi me pongo a llorar. YO era BLANCO y costaba CUATRO! La carta me pareció marginal e injugable en primera instancia. Luego me sorprendí al verla jugable y funcional en más de un arquetipo, lo cuál me dio mucha alegría.
SB: ¿Cuál fue el deck que más satisfacción de dio al jugarlo? No me refiero solo a los resultados obtenidos, sino al placer mismo de jugarlo también.
AR: Probablemente el que jugué en el Pro Tour San Diego, cuando Jund dominaba el formato:
UG Mill
por Antoine Ruel
04x
04x
01x
04x
03x
04x
02x
04x
03x
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09x
En el segmento Construido del torneo redondeé un 3-2. Los resultados no fueron sorprendentes, pero el mazo fue realmente muy agradable y divertido de jugar; y como era el único jugando esta lista, nadie tenía la más mínima idea de lo que estaba pasando durante las partidas. Competir piloteando mazos diseñados por mí es a lo que siempre apunto cuando empieza una temporada de Construido, aunque los resultados puedan ser inconstantes. Últimamente son horribles, debo admitir (se ríe).
SB: ¿Una partida para el recuerdo?
AR: Era 1998, y durante la segunda mitad del año anterior, y principios de éste, había jugado una gran cantidad de PTQs a lo largo y ancho del país, entrando en muchísimos Top 8 pero sin obtener la calificación. Oli por su parte había clasificado para el Pro Tour Roma. Junto a nuestro gran amigo Fred Courtois, testeamos como si de ello dependiera nuestras vidas para el Pro Tour New York que se iba a celebrar en Paris. Fred y yo íbamos a jugar Stasis con el siguiente plan: ganar cómodos el primero para luego sacar el kill del mainboard y terminar 1-0. Olivier apostó a jugar Survival of the Fittest con , bajo el nombre de “Frutty Pebbles”.
El torneo daba dos invitaciones y me había tocado jugar contra mi hermano en las semifinales. Por el testeo, yo sabía que tenía una ligera ventaja sobre mi hermano, pero no tuve ni chance de mencionarlo ya que Oli se sentó, me miró, y diciéndome “Feliz Navidad”, concedió sin importarle mis quejas posteriores al respecto. Era Marzo y yo seguía pensando que ya había recibido suficientes regalos de Navidad, pero mi hermano solo quería verme calificado para un evento premier. Pasaron catorce años y todavía siento un mix de vergüenza por mí, y orgullo por mi hermano cuando te cuento esto. Fred pudo clasificar en la otra semifinal, lo cuál redondeó positivamente la jornada. Pero aún tengo esa espinita clavada por lo que sucedió con Oli.
Dos semanas después, mi hermano perdió en la final de un PTQ por una sola invitación y yo enloquecí. El fin de semana siguiente, ganó otro PTQ de única invitación y pudo unirse a mí en el camino al Pro Tour. Pero lo mejor de esto fue que, además de la invitación a New York, clasificó para el primer Masters debido a la impresionante cantidad de puntos que había sumado jugando la temporada completa de qualifiers. Para mí, esto habla de Karma (sonríe).
Por cierto, ese PTQ en Paris fue especial. Para ese entonces, los jugadores de elite franceses (yo estaba al margen aún) habían decidido estudiar a fondo y casi obsesivamente las reglas para poder explotar los puntos grises y aprovechar los errores de congruencia. Esa vez fue el turno de . Los muchachos descubrieron que había un paso técnico entre turnos, en el cuál la restricción del no se aplicaba y se podía generar una cantidad infinita de maná. Con en juego, podías saltear tu fase de enderezar, tener acceso a ese paso técnico para generar maná infinito, cargar la Mina por letal y ganar. Las reglas fueron modificadas apenas dos días después. Este equipo de franceses estaba mal de la cabeza, al punto de que pocos meses después pudieron conectar las reglas 2.19, 37.74 y 41.6 para poder jugar combinado con y generar, sorpresa-sorpresa, maná infinito. Con esta combinación quisieron participar en el Nacional Francés, pero cuando el Juez Principal escuchó acerca de este “truquito” el día anterior, ordenó que no se permitiera en el torneo esa combinación de cartas. Mientras el combo fue “legal”, uno de mis amigos lo jugó en un torneo paralelo, fue descalificado y suspendido por un año. Desde ese evento, los Jueces Principales pueden crear rulings durante los torneos cuando la situación apremia. Pero en ese evento todavía no les estaba permitido, y la sanción que aplicaron fue ridícula.
SB: ¿Cuánto de verdad hay en el rumor que dice que tus habilidades en el juego son producto de un pacto con un antiguo demonio sumerio con cuerpo de toro, alas de membrana, y un rostro sospechosamente similar al de Georges Pompidou? Hay grupos que responden a la firme convicción de que no se puede jugar TAN bien sin ayuda profana.
AR: Tendrías que haberme visto jugar aunque sea un partido después de mi descanso de seis meses. Si hubiera hecho algún pacto demoníaco, me habría empomado jodido… Jodido, jodido (traducción sic) ¡Joder, menos mal que no me viste jugar las últimas partidas del último torneo en el cual participé, porque no me hubieras contactado para entrevistarme! (se ríe)
SB: ¿Algún mensaje/consejo para la incipiente comunidad magiquera latinoamericana?
AR: Siempre estuve muy apegado a la comunidad sudamericana de Magic. Estuve viviendo durante dos años con José Barbero, y ahora estoy en comunión con el chileno Rafael Le Saux, quien hizo Top dos veces en el Latinoamericano. Pude jugar dos Grand Prixes en Brasil, donde hice muchos amigos y la pasé extremadamente bien. Fue una temporada maravillosa.
Acerca de los consejos, te puedo decir lo siguiente:
Si bien no me gusta puntualizar los aspectos negativos de este juego al que amo tanto, debo remarcar el hecho de que dedicarse profesionalmente a Magic y proyectarlo para ganarse la vida, es hoy algo prácticamente imposible. Si para los europeos ya es difícil, para los sudamericanos debería ser el doble de complicado debido a la cantidad vergonzosa de Grand Prixes que le adjudica Wizards. Magic es el mejor juego que pueda haber jugado, y lo disfruto cada vez más cuanto menos competitivo lo encaro. Mi consejo al respecto sería que no se involucren mucho en el aspecto profesional, y apuesten a divertirse.
Mientras tengan esto en mente, no dejen de testear y dedicarle tiempo a este maravilloso juego. Háganlo lo más que puedan, ya que ir a un Pro Tour es una experiencia alucinante y solo a través del trabajo se puede conseguir. Piensen que si tienen la suerte de clasificar para un lugar como Hawaii, se están ganando unas vacaciones gratis en las cuáles, además, tienen la chance de ganarse unos buenos billetes.
Esa frase reza el flavor text de la carta que inmortaliza al entrevistado del día de hoy. Y bien podría tallarse en la piedra de su epitafio, ya que mucha justicia le hace a un jugador que se ha hecho un nombre en el circuito con resultados arrolladores, siempre bajo la sobria ala de la humildad. Mediante la gesta que se ha construido a partir de la relación de dos hermanos, el apellido Ruel se ha ganado un lugar en la marquesina de la posteridad.
Hoy nos sentamos con Antoine. Sus opiniones, relatos, y memorias, son parada obligada para aquellos que viajamos a través de la historia de Magic: el Encuentro.
Antoine Ruel, le joueur
Por Sebastián Bronico
Francia es un país muy particular. En primera instancia, porque tiene franceses. Y en segunda instancia porque los franceses hacen todo lo posible para que todo lo que hagan sea demasiado francés. Uno puede confundirse el cine norteamericano con el soviético, como un espíritu crítico que se puede marcar al ver 2001: A Space Odyssey y Solaris, pero no se puede confundir el cine francés con ningún otro. Viendo Alphaville se puede probar empíricamente la afirmación. Podemos ver similitudes entre el arte Austríaco con el Alemán, o entre el arte Griego y el Romano cuando caemos en el Clasicismo; pero cuando pasamos revista por el arte francés no queda duda de que es francés (nótese la cantidad de atorrantas y psicotrópicos que se representa en los lienzos). Sin ir más lejos, ni más complejo, en el queridísimo fóbal se puede ver ese sello distintivo, pasando revista por magnánimos como Zinedine Zidane, Eric Cantoná o Thierry Henry como los "distintos" de equipos fantásticos, entre jugadores fantásticos. Con las cartitas, esta premisa también se cumple: los franceses juegan, y juegan bien. Demasiado bien. Con un estilo único que los lleva a ocupar cuatro asientos en el Magic Hall of Fame, siguen pateando tableros y tirando rabonas al ángulo. Hoy, asiduo y fiel lector, te vas a empachar de gusto con uno de ellos.
Con la diez en la espalda sale a la cancha... ¡Antoine Ruel! (papelitos, ovación, mujeres llorando)
Sebastián Bronico: Salud, Antoine de los Ruel, ¿Cómo estás? ¿Cómo te trata la vida, ahora que le diste un respiro a los cartones?
Antoine Ruel: Estoy bien, muy bien; y me parece ésta una introducción interesante, ante la cuál no sé realmente cómo debería reaccionar.
Desde mi punto de vista personal, los franceses somos gente definitivamente normal, sin mencionar que tenemos a las mujeres más lindas del Mundo, somos extremadamente habilidosos, tenemos la mejor comida que existe, somos excepcionalmente inteligentes, vamos a la panadería tres veces al día, nos llevamos la Copa del Mundo en el ´98, somos particularmente humildes y tenemos la Torre Eiffel.
Debo decir, también, que no he visto “Alphaville“, y tampoco “2001: A Space Odyssey”; que en realidad nunca me importó un carajo el arte (y desconozco el significado de "psicotrópicos"); que no nos tenemos que olvidar que Zidane casi yerra el penal en la final de la Copa del Mundo del 2006 tratando de hacer la “Gran Panenka” y que luego fue expulsado por agredir a Materazzi; que Henry nos clasificó a la Euro Copa demostrando un soberbio “control manual” sobre la pelota, ligando el mote de “The Cheat” por los ingleses; que Cantoná ahora se dedica al a poesía y a la actuación, así como antes se dedicaba a clavarle patadas voladoras a los espectadores; y por último, que los otros tres franceses que están en el Hall of Fame son horribles jugadores comparados conmigo, y de ninguna manera quiero que me asocien con esos nombres (se ríe).
SB: Empecemos por el principio, Antoine. Vayamos al principio de la odisea lúdica, a ese momento único en el cuál conociste las cartitas ¿Cómo llegaste a ellas? ¿Cómo fueron tus primeros pasos en este maravilloso juego?
AR: Mis padres siempre estuvieron asociados a los juegos. Con mi padre jugábamos constantemente a diversos juegos de mesa, y recuerdo que mi madre jugaba bridge dos o tres veces por semana cuando yo era pequeño. A fines de los ´90 asistí a un campamento informático en los Estados Unidos donde todos los muchachos estaban jugando al mismo juego: Magic the Gathering, pero mi inglés era demasiado malo como para intentar entender algo al respecto. Estando ya de regreso en Francia, me encuentro con un amigo que había comprado “sobrecitos” de un “juego raro” y estaba juntando gente para poder investigar en conjunto y ayudarlo a entender las reglas. Teniendo en cuenta el antecedente de los Estados Unidos sobre lo bueno que estaba el juego, le di una chance. Y esa coincidencia cambió mi vida. Desde ese momento nunca lo abandoné, y me involucré cada vez más con el juego. Esto se ha debido en parte a mi rivalidad con mi hermano Olivier (sonríe), y en parte a la arenga de nuestros padres.
SB: Es difícil separar tu camino del de tu hermano Olivier, ya que tu primer hit en el circuito profesional fue también su hit, al llevarse el primer lugar en el Grand Prix Cannes con su team Black Ops; y desde entonces han ido codo a codo en sus carreras. Es por esto que tendremos que incluirlo en estas primeras notas introductorias, y te pregunto ¿Cómo fue que te fuiste adaptando al circuito profesional? Pasar de ser un jugador casual, a uno competitivo lleva tiempo y trabajo ¿Se fomentaron entre hermanos para hacerlo?
AR: Olivier jugó un papel tan fundamental en mi “carrera” que lo mencioné antes de que me lo preguntaras (se ríe). Yo creo que uno no puede llegar a ser realmente bueno jugando Magic si no tiene una rivalidad especial con alguien con quien practiques frecuentemente. Éste fue el caso con Oli. Cuando ambos empezamos a jugar, tuvimos que aprender las reglas desde el librito que venía dentro de los starter packs, los cuáles eran bastante grandes en su contenido, a pesar de su reducido tamaño, y, para peor, solo se editaban en inglés. Habremos jugado con nuestras propias y atroces reglas por más de un año (el jugar sin mantenimiento, por ejemplo, ya que lo considerábamos demasiado complicado y nuestros mejores monstruos como perdían así sus drawbacks), y cambiábamos nuestras y por cuando nos juntábamos con otros jugadores; hasta que uno de ellos fue lo suficientemente amable como para enseñarnos de qué se trataba realmente el juego, sus reglas y su valor. Esa persona nos contó sobre los torneos que se llevaban a cabo en París y como amábamos todo lo que sea competitivo, nos interiorizamos de inmediato. Como en ese momento todavía no era tan masiva la expansión de internet, los jugadores más involucionados tenían que mejorar a través de un largo y arduo camino de trabajo personal. No se podía encontrar listas de mazos en línea, y había que diseñar los propios para jugar. Al no haber Magic Online, solo un grupo muy reducido de jugadores podía testear periódicamente contra oponentes competentes. Un buen día se inauguró un centro de juegos en París, y esto nos ofreció la posibilidad de jugar al menos dos drafts semanales y algunos torneos construidos contra los mejores jugadores franceses. Nuestro grupo de amigos aprendió de los mejores, jugando la mayor cantidad de Pro Tour Qualifiers y Grand Prixes posibles, por lo que todos ingresamos en el Pro Tour más o menos al mismo tiempo: Nassif, Canu, Meraghni, Jeudon, y nosotros los Ruel junto a otros tantos grandes. Desde entonces, perpetuamos la tradición francesa del Pro Tour.
SB: Una vez encarado el juego desde una perspectiva más profesional, los métodos de preparación y los compañeros deben estar a la altura ¿De qué manera te preparabas para cada torneo? ¿Con quiénes te juntabas a testear, y cuáles eran sus métodos? ¿Cómo se origina el Team Black Ops?
AR: Desde una perspectiva puramente profesional, siempre he creído que cualquiera puede tener algo para ofrecerme, incluyendo al peor jugador que pudiera haber en el circuito. Es un error de muchos jugadores arrogantes el despreciar gente por considerarlos “inferiores”, cuando puede suceder que tengan alguna idea interesante o productiva.
Mi principal requerimiento a la hora de testear para algún evento premier ha sido siempre estrechar la cantidad de gente con la que me voy a sentar a trabajar. Si Magic es mi trabajo y por ello le adjudico cientos de horas semanales, no quiero compartir los resultados de este proceso con demasiada gente ya que no todas pueden tener el mismo nivel de compromiso que tengo yo. Esto ha producido situaciones tensas más de una vez con grandes amigos al negarme a incluirlos en el grupo de testeo por considerar que no estaban tan interiorizados como yo lo estaría.
Acerca de los métodos… (se toma una pausa)... es medio berreta (traducción sic) ponerlo así, pero para no faltar a la verdad, todas las personas con las que testeé han tenido sus propios métodos, por lo cuál todos terminaban haciendo lo que querían, incluyendo la estructura misma de los juegos de testeo.
Estos son algunos que suelen darse:
- Setear un número stándard de mulligans (6/5/4).
Yo suelo poner el standard de mulligans gratis hasta seis en el caso de screw o flood, pero lo bajo en el caso de que se esté buscando cartas específicas mediante mulligans agresivos.
- Saber el mazo que juega el oponente del testeo.
Personalmente prefiero tener los mazos armados y rotarlos aleatoriamente para no saber contra qué estoy jugando, y así no condicionar el keep de mi mano inicial con la información previa.
- Saber la lista de mazo exacta de tu oponente de testeo.
Esto importa mucho en el caso de testeo con mazos que estén fuera del metagame, contra los mazos del metagame. Se podría ganar entre un 10% y un 20% más de juegos a partir del hecho de que tu oponente no tiene idea de qué es lo que estás jugando, mientras que vos sí sabés qué esperar de una lista popular. Es muy difícil el jugar mal cuando ya sabés qué es lo que juega el contrario, y cometer errores intencionales nunca puede ser una cosa buena (se ríe).
Estas son solo algunas de las muchas posibilidades a tener en cuanta para testear en grupo. Lo único necesario es que todos estén de acuerdo en llevar adelante las sesiones bajo las mismas reglas.
Ahora refiriéndome a los equipos de testeo, los muchachos de Black Ops (Florent Jeudon, mi hermano Olivier y yo) nos llamábamos originalmente Team Phenomene J, pero la casa de juegos que nos sponsoreaba tuvo que cerrar poco tiempo después. Es justo después de esto que adoptamos el nombre de Black Ops, hasta que la revista que nos sostenía se declaró en bancarrota menos de un año después. Después de un tiempo, vestí la camiseta de Level Up cuando gané el Pro Tour Los Angeles, pero la revista de mi hermano de donde salía la movida se vio obligada a cerrar tiempo después. Ahora visto remeras de watchdamatch.com, y, sorprendentemente, al sitio francés parece irle bastante bien.
SB: ¿Qué fue lo que te hizo evolucionar como jugador en esa etapa de transición?
AR: El trabajo en primera instancia, un grupo sólido de testeo lleno de amigos y, obviamente, tener la suerte necesaria en los momentos indicados. Franck Canu, por ejemplo, fue uno de los mejores jugadores del Mundo, así como un eximio diseñador, pero no tuvo la suficiente suerte al momento de jugar por el dinero. Si así hubiese sido, seguramente sería él a quien estuvieras entrevistando hoy. Hay rondas que simplemente tenés que ganar. Yo gané muchas más de esas rondas que Canu, debido en gran parte a la suerte.
SB: Tu primer logro personal no se hizo esperar mucho desde el exitoso debut en Cannes, ya que poco tiempo después levantaste la copa en el Grand Prix Porto del 2000, derrotando a tu hermano en la final. Este detalle especial habrá sumado, sin duda, una carga extra de emoción al suceso ¿Cómo describirías el momento?
AR: INCÓMODO. Definitivamente incómodo. El Top 8 fue vía Rochester Draft, y Oli estaba a mi derecha. Éramos realmente buenos al draftear en equipo en este formato, ya que sabíamos a la perfección cuáles asociaciones de colores eran las mejores ante cada arquetipo. Básicamente hicimos un drafteo en equipo en absoluto silencio en contra del resto de la mesa, sabiendo que ganaríamos cómodos los cuartos de final y estaríamos a un solo match de distancia de lo que sería la meta definitiva de nuestra carrera como jugadores de Magic: enfrentarnos en la final de un gran evento premier. Las cosas funcionaron como las predijimos, exceptuando el hecho de que habíamos constatado que si nos encontrábamos en la final, el mazo de Oli se iba a comer al mío tranquilamente. Digamos que Oli se irritó bastante cuando empecé a llevármelo por delante, y no pude evitar el pensar “le estoy robando la gloria a mi hermano menor, soy de cuarta” (traducción sic). Fue un momento de intensa felicidad, pero ligeramente mellada al no poder compartir mi alegría con mi hermano tanto como me hubiese gustado.
SB: Antoine Ruel, ¿Es un jugador de Construido o es un jugador de Limitado? ¿Cuál formato te gusta más, y en cuál creés que te manejás mejor?
AR: Me gusta cualquier formato en el cuál pueda disfrutar del juego. En Limitado me gusta cuando puedo armar algo con onda, en Construido cuando los juegos se ponen interesantes y el metagame me da lugar para poder diseñar algo diferente.
SB: En una entrevista anterior le pregunté a Jon Finkel acerca de su legendaria jugada del ajusticiando al de Benjamin Caumes, bluffeando una respuesta al anunciado ; ya que esa clase de jugadas son las que definen la visión y la clase de un jugador distinto. Vos tenés una jugada no menos legendaria, y que es al día de hoy un punto de referencia a la hora de hablar de bluff: tu retrasado en la partida contra Kenji Tsumura (Antoine había jugado una , a la cuál Kenji respondió con un . Si bien Antoine tenía Force Spike en la mano para forzar su Duress y toquetear la mano del oponente, decidió dejarlo pasar. Kenji entendió que la mano de Antoine carecía de respuestas, por lo que jugó un en su turno. El bluff del francés funcionó, y ahí la Force Spike hizo su trabajo). Esa magistral jugada es la prueba empírica de un entendimiento extraordinario del juego, y de una proyección estratégica sobresaliente ¿Qué creés que es lo que te permite entender el juego de esta manera?
AR: Para ser honesto, siempre creí que esa jugada estuvo sobrevaluada. El match up se determinaba poniendo un Psychatog en mesa, de manera que si hubiera jugado el Force Spike antes, y él hubiera resuelto el Tog, seguramente hubiera perdido esa partida. Es tan simple como eso. De hecho, lo correcto hubiera sido dejar los Spike afuera luego de sidebordear, pero estaba muy seguro de poder darles un correcto uso en el juego. Si Kenji no hubiera tenido la criatura en mano ese turno, seguramente hubiera contrarrestado cualquier otra cosa que hubiese jugado.
SB: Sos uno de los pocos que tuvieron el honor de ganar un Invitacional; y ese torneo particular tiene el aún más particular premio de diseñar tu propia carta. El sueño de todo muchacho que alguna vez haya sostenido una cartita en sus manos. Para vos ¿Qué fue más satisfactorio en realidad, ganar ese torneo o diseñar la carta?
AR: El calificar para ese evento ya fue todo un suceso, ya que solo podías ingresar mediante una votación llevada adelante por los mejores jugadores del circuito. La llave para entrar fueron los votos de los jueces (también votaban, por cierto), y sé que no me va a alcanzar la vida para terminar de agradecerles. El evento transcurrió de una manera muy amena ya que la mayoría de los jugadores ya nos conocíamos y los formatos eran divertidos, como Auction Draft donde nos pasaban listas muy extrañas de mazos, acompañadas por avatares que determinaban con cuántas cartas y con cuántas vidas comenzábamos a jugar. Como no había dinero en la contienda, la presión se reducía notablemente.
La posibilidad de crear una carta propia fue una oportunidad única de dejar mi impronta en este juego que tanto amo y al cuál le dediqué mi vida. El sentimiento exacto es difícil de describir, pero puedo decir que fue todo un honor.
Originalmente había pedido una criatura verde que buscara dos 1-Drops en el mazo. Con tal de verlo llevado a cabo incluso llegué a proponer la carta como una 0/1 por coste 1GG. Me contestaron secamente “Vemos qué podemos hacer”. Algunos meses después me encuentro cara a cara con el por vez primera y casi me pongo a llorar. YO era BLANCO y costaba CUATRO! La carta me pareció marginal e injugable en primera instancia. Luego me sorprendí al verla jugable y funcional en más de un arquetipo, lo cuál me dio mucha alegría.
SB: ¿Cuál fue el deck que más satisfacción de dio al jugarlo? No me refiero solo a los resultados obtenidos, sino al placer mismo de jugarlo también.
AR: Probablemente el que jugué en el Pro Tour San Diego, cuando Jund dominaba el formato:
UG Mill
por Antoine Ruel
04x
04x
01x
04x
03x
04x
02x
04x
03x
04x
04x
04x
03x
07x
09x
En el segmento Construido del torneo redondeé un 3-2. Los resultados no fueron sorprendentes, pero el mazo fue realmente muy agradable y divertido de jugar; y como era el único jugando esta lista, nadie tenía la más mínima idea de lo que estaba pasando durante las partidas. Competir piloteando mazos diseñados por mí es a lo que siempre apunto cuando empieza una temporada de Construido, aunque los resultados puedan ser inconstantes. Últimamente son horribles, debo admitir (se ríe).
SB: ¿Una partida para el recuerdo?
AR: Era 1998, y durante la segunda mitad del año anterior, y principios de éste, había jugado una gran cantidad de PTQs a lo largo y ancho del país, entrando en muchísimos Top 8 pero sin obtener la calificación. Oli por su parte había clasificado para el Pro Tour Roma. Junto a nuestro gran amigo Fred Courtois, testeamos como si de ello dependiera nuestras vidas para el Pro Tour New York que se iba a celebrar en Paris. Fred y yo íbamos a jugar Stasis con el siguiente plan: ganar cómodos el primero para luego sacar el kill del mainboard y terminar 1-0. Olivier apostó a jugar Survival of the Fittest con , bajo el nombre de “Frutty Pebbles”.
El torneo daba dos invitaciones y me había tocado jugar contra mi hermano en las semifinales. Por el testeo, yo sabía que tenía una ligera ventaja sobre mi hermano, pero no tuve ni chance de mencionarlo ya que Oli se sentó, me miró, y diciéndome “Feliz Navidad”, concedió sin importarle mis quejas posteriores al respecto. Era Marzo y yo seguía pensando que ya había recibido suficientes regalos de Navidad, pero mi hermano solo quería verme calificado para un evento premier. Pasaron catorce años y todavía siento un mix de vergüenza por mí, y orgullo por mi hermano cuando te cuento esto. Fred pudo clasificar en la otra semifinal, lo cuál redondeó positivamente la jornada. Pero aún tengo esa espinita clavada por lo que sucedió con Oli.
Dos semanas después, mi hermano perdió en la final de un PTQ por una sola invitación y yo enloquecí. El fin de semana siguiente, ganó otro PTQ de única invitación y pudo unirse a mí en el camino al Pro Tour. Pero lo mejor de esto fue que, además de la invitación a New York, clasificó para el primer Masters debido a la impresionante cantidad de puntos que había sumado jugando la temporada completa de qualifiers. Para mí, esto habla de Karma (sonríe).
Por cierto, ese PTQ en Paris fue especial. Para ese entonces, los jugadores de elite franceses (yo estaba al margen aún) habían decidido estudiar a fondo y casi obsesivamente las reglas para poder explotar los puntos grises y aprovechar los errores de congruencia. Esa vez fue el turno de . Los muchachos descubrieron que había un paso técnico entre turnos, en el cuál la restricción del no se aplicaba y se podía generar una cantidad infinita de maná. Con en juego, podías saltear tu fase de enderezar, tener acceso a ese paso técnico para generar maná infinito, cargar la Mina por letal y ganar. Las reglas fueron modificadas apenas dos días después. Este equipo de franceses estaba mal de la cabeza, al punto de que pocos meses después pudieron conectar las reglas 2.19, 37.74 y 41.6 para poder jugar combinado con y generar, sorpresa-sorpresa, maná infinito. Con esta combinación quisieron participar en el Nacional Francés, pero cuando el Juez Principal escuchó acerca de este “truquito” el día anterior, ordenó que no se permitiera en el torneo esa combinación de cartas. Mientras el combo fue “legal”, uno de mis amigos lo jugó en un torneo paralelo, fue descalificado y suspendido por un año. Desde ese evento, los Jueces Principales pueden crear rulings durante los torneos cuando la situación apremia. Pero en ese evento todavía no les estaba permitido, y la sanción que aplicaron fue ridícula.
SB: ¿Cuánto de verdad hay en el rumor que dice que tus habilidades en el juego son producto de un pacto con un antiguo demonio sumerio con cuerpo de toro, alas de membrana, y un rostro sospechosamente similar al de Georges Pompidou? Hay grupos que responden a la firme convicción de que no se puede jugar TAN bien sin ayuda profana.
AR: Tendrías que haberme visto jugar aunque sea un partido después de mi descanso de seis meses. Si hubiera hecho algún pacto demoníaco, me habría empomado jodido… Jodido, jodido (traducción sic) ¡Joder, menos mal que no me viste jugar las últimas partidas del último torneo en el cual participé, porque no me hubieras contactado para entrevistarme! (se ríe)
SB: ¿Algún mensaje/consejo para la incipiente comunidad magiquera latinoamericana?
AR: Siempre estuve muy apegado a la comunidad sudamericana de Magic. Estuve viviendo durante dos años con José Barbero, y ahora estoy en comunión con el chileno Rafael Le Saux, quien hizo Top dos veces en el Latinoamericano. Pude jugar dos Grand Prixes en Brasil, donde hice muchos amigos y la pasé extremadamente bien. Fue una temporada maravillosa.
Acerca de los consejos, te puedo decir lo siguiente:
Si bien no me gusta puntualizar los aspectos negativos de este juego al que amo tanto, debo remarcar el hecho de que dedicarse profesionalmente a Magic y proyectarlo para ganarse la vida, es hoy algo prácticamente imposible. Si para los europeos ya es difícil, para los sudamericanos debería ser el doble de complicado debido a la cantidad vergonzosa de Grand Prixes que le adjudica Wizards. Magic es el mejor juego que pueda haber jugado, y lo disfruto cada vez más cuanto menos competitivo lo encaro. Mi consejo al respecto sería que no se involucren mucho en el aspecto profesional, y apuesten a divertirse.
Mientras tengan esto en mente, no dejen de testear y dedicarle tiempo a este maravilloso juego. Háganlo lo más que puedan, ya que ir a un Pro Tour es una experiencia alucinante y solo a través del trabajo se puede conseguir. Piensen que si tienen la suerte de clasificar para un lugar como Hawaii, se están ganando unas vacaciones gratis en las cuáles, además, tienen la chance de ganarse unos buenos billetes.

5 comentarios:
Qué buena la entrevista y la foto final jaja, te pasás!
Excelente, Cada nota es excelente! No queda otra palabra para calificar las entrevistas.. Un aplauso enorme!
Gracias pibis, muchas gracias.
De hecho, agradezco particularmente a quienes se toman la molestia de retribuir por este medio, ya que al grueso le da fiaca el loggearse y termina comentando por Facebook, ja.
Excelente gente sigan asi, muy buena entrevista los felicito!
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